Ojo, te mantendrá más vivo o más cerca de la muerte

Etimológicamente la palabra “estrés” se origina del inglés stress, procedente del francés antiguo estrece (actual étroitesse ) ‘estrechez, opresión’. Cuando hablamos de estrés nos referimos a una reacción física y emocional, Ha  sido la psicóloga norteamericana Kelly McGonigal, de la Universidad de Stanford (California, EE. UU), quien nos hace reemplantearnos el enfoque de toda su dedicación de muchos años al estudio del estrés. Se basa en un curioso y asombroso experimento científico de 8 años de duración en el que 30.000 adultos norteamericanos que decían haber padecido algún tipo de estrés, se expusieron a ciertas pruebas, entre ellas una serie de preguntas; ¿Cree que el estrés perjudica su salud? Y ¿Qué nivel de estrés ha experimentado en el último año: alto, moderado o bajo?, ¿Lo tiene? Preguntas sencillas, a simple vista. 

¿Quiere saber cómo afectó este tipo de creencia sobre el estrés a los adultos del experiemento?

Para ello lo principal es ser consciente de ¿Cómo nos afecta el estrés? Este estado de cansancio mental expresa diferentes síntomas en el cuerpo, entre ellos; Dolor de cabeza, tensión o dolor muscular, dolor en el pecho, fatiga, cambios en el deseo sexual, malestar estomacal, problemas de sueño. Asimismo, el estrés tiene un efecto negativo en el estado de ánimo que se traduce como ansiedad, agitación, falta de motivación o de concentración, agobio, irritabilidad o ira, tristeza o depresión y esto por ende repercute en nuestro comportamiento: Comer en exceso o comer poco, arranques de ira, abuso de alcohol o de drogas, consumo de tabaco, retraimiento social, hacer menos ejercicio. Como aconseja Instituto Nacional de la Salud Mental (NIH) es importante que conozca sus límites cuando se trata de estrés, con el fin de evitar los efectos más graves de salud

Bien, para retomar el estudio, aclarar que aquellos individuos que habían experimentado una alto nivel de estrés, presentaron una probabilidad de riesgo de muerte superior al 43%, nada sorprendente hasta el momento.

Estas estadísticas se hicieron realidad en aquellas personas que sufrieron un alto nivel de estrés, y que respondieron que el estrés era “perjudicial” para su salud. Según el estudio, extrapolando las estadísticas del experimento, 182.000 americanos murieron “prematuramente” (a una edad inferior a la esperanza de vida), no a causa del estrés, sino a causa de la creencia de que el estrés es dañino para la salud. 

No obstante, y aquí vienen las buenas noticias, las estadísticas señalaron, que aquellos adultos que creyeron y respondieron que el estrés no era nocivo para su salud, tuvieron un riesgo de muerte inferior al de cualquier otro individuo. 

“Creer que el estrés es malo para la salud” es una costosa creencia que puede ser causa de muerte, más que el estrés en sí mismo. El estrés ha servido durante años, desde el comienzo de la evolución del ser humano, para conseguir retos y sobrevivir, como aliado interno físico y emocional. Así que le invito a que cuando experimente, y sienta estrés en su cuerpo, pregúntese ¿Qué me quiere decir mi aliado, el estrés? Curiosa y amigable creencia para mente y cuerpo, bendita salud. ¿Qué decide creer? ¿Ya ha pasado la ITV de la creencia sobre el estrés?

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